jueves, febrero 22, 2007

Hay una lágrima sobre el teléfono

Pasaron seis días y sigo sin tener noticias tuyas. Después de aquel momento que pasamos juntos creo que no es justo que desaparezcas. Se notó sincero tu "nunca había sentido algo así por alguien" pero empiezo a dudar de la veracidad de esa confesión de sábado a la madrugada. Pienso en tu mirada y me niego a creer que haya sido mentira. Es imposible. ¿Estarás teniendo una semana complicada? Pero ¿por qué no llamarme y contarme para que esté al tanto? ¿Tan ocupado estás que ni cinco minutos al día tenés para hablarme? Es simple, me participás de lo que está aconteciendo en tu vida y listo, no molesto más. No pretendo que estés pendiente de mí constantemente pero sí que en una semana te acuerdes de que existo.
Voy a dejar el orgullo de lado y voy a llamarte. Sé que a partir de las siete ya te puedo encontrar. Pero insisto e insisto y nada. Llama, llama, contestador. ¿Te dejo mensaje? Creo recordar que una vez comentaste que nunca escuchabas los mensajes. Te llamo de vuelta entonces. Evidentemente no estás. ¿Dónde estás? Voy a esperar un rato, quizás te encuentre. No quiero sentir que te acoso pero necesito saber de vos. Te voy a enviar un nuevo mensaje de texto, espero tener más suerte y que me lo contestes. ¿O es que, indirectamente, me estás dando a entender que no querés tener nada más que ver conmigo? No es tu estilo, salvo que te desconozca totalmente. Sé que me llamarías y me lo dirías sin rodeos. Sé que te harías cargo. Pero no me llamás y yo sí te llamo otra vez y no me atiende nadie. No merezco esto. ¿Por qué lo hacés? A riesgo de que pienses que soy una obsesiva, absorbente y dominante, voy a llamar a tu mamá, puede ser que te encuentre allí y si no te encuentro ella me dirá qué andás haciendo, después de todo hace seis días que no sé nada de vos. Decidido, la llamo.
- Sí, buenas tardes, señora, habla María. ¿Qué tal? La llamo para ver si su hijo está ahí, hace días que lo estoy buscando y no lo puedo ubicar. ¿Cómo? ¿Cuándo? No, nadie me llamó. No lo puedo creer. Lo que sea que necesiten, ya saben. No lo puedo creer.

12 comentarios:

Fodor Lobson dijo...

Cuando dejar de sentirse un pelotudo no es un consuelo sino un castigo.

Kamaka dijo...

me encantó el comment de fodor lobson... que mas se puede decir a eso?

Psicodélica star dijo...

Así es, estimado Fodor. Kamaka e io coincidimos en lo atinado de su comentario.

¿...? dijo...

¿Puedo agregar el ¡Plón!?

Psicodélica star dijo...

Of course, yo agrego el Flynn Paff

Z... dijo...

después del comentario de fodor, ¿qué agregar?

Psicodélica star dijo...

puede agregar sal a gusto

Z... dijo...

¿la sal es buena para estas cosas?

Psicodélica star dijo...

Creo que acompañada de Tequila y limón, sí.

Dije creo.

Carpe dijo...

¿Alguien dijo “tequila”?

pisco (ji) dijo...

turu turururu tutu. Turu turururu tu

Anónimo dijo...

La culpa que debe haber sentida la muchacha, al enterarse de la noticia, debe haber sido espectacular.


Solo ella sabe lo que pensó antes de enterarse lo ocurrido. No solo acarrea con el peso de la fatal noticia sino, además, con su miserable actitud.

Me gustó mucho el final inaudito


Cariños.

MARTÍN