viernes, febrero 04, 2011

Hoy por la calle vi a una señora que me recordó a una profesora de inglés que tuve. En una sucesión inmediata de recuerdos relacionados a esta profesora, se me vino a la mente cuánto me incentivaba para que escribiera. Fue la que me entrenó para dar el Fist Certificate y de los millones de writings que me daba de tarea, siempre me decía cosas positivas. Me los elogiaba, me ponía caritas felices, destacaba mi estilo. Me decía que le encantaba lo que escribía, que tenía un sello muy personal y propio, y que le diera para adelante porque me veía futuro.


Nunca prosperó mi escritura y quedó abandonada. Más que este blog y algunos cuentos sueltos que andarán por algún cajón en la casa de mis padres (entre los cuales se encuentra el cuento que le da nombre a mi blog), no hay mucho más escrito por mí, pero fue lindo recordar a esa profesora, su incentivo y su fe en mi manera de escribir.

1 comentario:

Corazón jocundo dijo...

Que padre lo de tu profa!!
Pues escribir es escribir y bueno puedes seguir con esa chispa que encontró ella en ti para recordarla aún más si eso te hace sentir contenta :D